- Ingrediente en suplementos dietéticos y productos nutricionales.
- Excipiente en cápsulas blandas y ungüentos farmacéuticos.
- Aditivo en cremas, emulsiones y productos cosméticos.
- Tratamiento emoliente para piel y cabello.
- Agente de curado en utensilios y superficies de cocina.
- Aditivo funcional en alimentos enriquecidos y dietas balanceadas.
- Vehículo para ingredientes activos terapéuticos.
- Recubrimiento protector para materiales en contacto con alimentos.
- Componente en fórmulas antiinflamatorias naturales.
- Uso en la elaboración de productos dermatológicos regeneradores.
Descripción Aceite de Linaza
el aceite de linaza, obtenido a partir de semillas seleccionadas de Linum usitatissimum mediante procesos de extracción por presión o con solventes, seguido de etapas controladas de refinación y blanqueo para garantizar su pureza y estabilidad. Este aceite vegetal se distingue por su alto contenido en ácidos grasos esenciales, particularmente omega-3 (ácido alfa-linolénico) y omega-6 (ácido linoleico), componentes fundamentales en formulaciones nutricionales, terapéuticas y dermocosméticas debido a sus propiedades fisiológicas y beneficios funcionales.
Físicamente, se presenta como un líquido de color amarillo, con olor típico vegetal, con parámetros técnicos consistentes: índice de acidez ≤ 1.00, índice de yodo ≥ 175.00, índice de saponificación entre 188.00 y 195.00, índice de refracción (23 °C) entre 1.4780 y 1.4830, y un contenido de volátiles ≤ 0.10%, asegurando su calidad en aplicaciones sensibles.
En la industria alimentaria, el aceite de linaza se incorpora como fuente natural de ácidos grasos poliinsaturados esenciales para el funcionamiento cardiovascular y neurológico. Además, aporta fibra dietética soluble e insoluble y contiene lignanos, compuestos fitoquímicos con acción antioxidante, antiinflamatoria y anticancerígena, lo que refuerza su valor funcional en suplementos, alimentos enriquecidos y productos dietéticos. A nivel nutricional, destaca por su contenido en vitaminas del complejo B, magnesio, manganeso, fósforo y tiamina, lo que lo convierte en un componente integral en formulaciones orientadas al fortalecimiento del sistema inmunológico y la salud metabólica.
En el ámbito farmacéutico, el aceite de linaza es utilizado como excipiente natural en la elaboración de cápsulas blandas, ungüentos y suplementos nutricionales, gracias a su estabilidad oxidativa, su perfil lipídico favorable y su compatibilidad con ingredientes activos. Su acción en la reducción del colesterol LDL, el apoyo en el tratamiento de trastornos inflamatorios y su contribución a la mejora del estado de ánimo y la memoria, lo hacen altamente valorado en terapias complementarias.
En la industria cosmética, se emplea como ingrediente base en emulsiones, cremas y tratamientos para la piel y el cabello, gracias a sus efectos hidratantes, emolientes y regeneradores. Su composición rica en omegas promueve la elasticidad cutánea, combate signos de envejecimiento y favorece la barrera natural de la piel.
Finalmente, en procesos de curado de materiales que estarán en contacto con alimentos, el aceite de linaza refinado se aplica como agente de curado y tratamiento superficial, especialmente en utensilios y superficies de madera o acero al carbono, permitiendo crear recubrimientos naturales, seguros y no tóxicos, que cumplen con normativas alimentarias.











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